Los vídeos hechos con IA ya preocupan por su impacto en el desarrollo infantil y el consumo energético

Los vídeos hechos con IA ya preocupan por su impacto en el desarrollo infantil y el consumo energético
La proliferación de vídeos generados con inteligencia artificial en redes sociales está cambiando la forma en que niños y adolescentes consumen contenido. Escenas hiperrealistas de animales imposibles o personajes ficticios con apariencia creíble ocupan cada vez más espacio en plataformas como TikTok, donde los algoritmos priorizan el tiempo de visualización. Más allá de las dudas sobre su impacto educativo, este fenómeno también implica un aumento del uso de infraestructuras digitales de alto consumo energético, una realidad estrechamente vinculada al crecimiento de la inteligencia artificial y el consumo de energía y con consecuencias indirectas para los hogares y el sistema eléctrico.

Riesgos para el desarrollo cognitivo

La expansión de contenidos creados íntegramente mediante inteligencia artificial preocupa a especialistas en desarrollo infantil por la dificultad que tienen los menores para distinguir entre realidad y ficción. La combinación de imágenes hiperrealistas, movimientos naturales y narrativas breves favorece una estimulación constante que puede afectar a la atención, la comprensión del entorno y el pensamiento crítico, especialmente durante las primeras etapas del aprendizaje.
  • Los algoritmos de recomendación multiplican la exposición a este tipo de vídeos al priorizar aquellos con mayor capacidad para captar la atención.
  • El consumo prolongado de contenidos sintéticos desplaza otras actividades esenciales, como la lectura, el juego libre o la interacción social presencial.
  • La exposición continuada dificulta la adquisición de criterios para identificar información fiable, al presentar contenidos artificiales con apariencia cada vez más realista.

Impacto energético del entretenimiento digital

Cada vídeo generado mediante inteligencia artificial requiere una elevada capacidad de procesamiento en centros de datos, cuyo funcionamiento depende de grandes cantidades de electricidad. Aunque el consumo individual de un usuario es reducido, la producción y reproducción masiva de estos contenidos incrementa la demanda energética de la infraestructura digital que sostiene las plataformas. Este fenómeno ya forma parte del debate sobre el crecimiento del consumo eléctrico asociado a la tecnología. Para los consumidores, esta transformación también tiene una dimensión doméstica. Un mayor tiempo de uso de dispositivos, conexiones permanentes y servicios digitales supone un incremento del consumo energético en el hogar, lo que refuerza la importancia de aplicar medidas para reducir el consumo energético en un contexto de creciente digitalización.

Consumo responsable en el entorno familiar

Ante este escenario, los especialistas recomiendan reforzar la supervisión adulta y fomentar conversaciones sobre el funcionamiento de la inteligencia artificial, además de establecer límites de exposición a las pantallas. El objetivo no es evitar la tecnología, sino ayudar a los menores a desarrollar herramientas para interpretar de forma crítica unos contenidos cada vez más difíciles de diferenciar de los reales. El crecimiento de la inteligencia artificial también invita a reflexionar sobre el uso responsable de la energía en los hogares. Reducir el tiempo de conexión innecesario y mejorar la eficiencia de los dispositivos puede contribuir a contener el consumo eléctrico, un aspecto que también termina reflejándose en la factura de la luz de muchas familias conforme aumentan los hábitos digitales.

Última edición el 29 de junio de 2026 a las 08:31

Aitana Llopis

Aitana Llopis

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