El tour europeo de Bad Bunny arranca en España y vuelve a señalar el impacto climático de los macroconciertos

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La llegada de Bad Bunny a España para inaugurar la etapa europea de su gira mundial ha reabierto un debate que trasciende la música: el impacto ambiental de los grandes espectáculos. El artista ha construido parte de su discurso creativo alrededor de la pérdida de biodiversidad, la crisis energética y la defensa del territorio en Puerto Rico. Sin embargo, el despliegue logístico de una gira internacional moviliza cientos de vuelos, toneladas de material técnico y miles de desplazamientos de asistentes, uno de los mayores focos de emisiones del sector cultural.
La dimensión ambiental del fenómeno musical
El último álbum de Bad Bunny convirtió a un anfibio en peligro de extinción en símbolo visual de toda una generación. La portada inspirada en el sapo concho puertorriqueño reforzó una narrativa ambiental que también aparece en canciones como “El Apagón”, donde el cantante aborda los cortes de luz y la crisis energética.- El transporte del público representa cerca del 77% de la huella de carbono de los conciertos según estudios vinculados a la industria musical británica.
- Un concierto de gran formato puede consumir en una sola noche tanta electricidad como cientos de hogares, especialmente por el uso intensivo de iluminación LED, pantallas gigantes y sistemas de sonido de alta potencia.
- Barcelona, primera parada europea de la gira, ha recibido 17 grandes contenedores marítimos con parte del material técnico del espectáculo, una muestra de la enorme infraestructura logística que acompaña a los conciertos de estadios.